Cuidado-espalda-limpieza

Consejos para cuidar tu espalda cuando realizas tareas de limpieza

1.-  La importancia de la altura del palo de la escoba y/o fregona

Es de vital importancia utilizar un palo adecuado a nuestra altura, para que la espalda no se flexione demasiado mientras utilizamos la escoba o la fregona, para ello debemos ajustar la altura del palo 5 cm aproximadamente por encima de nuestra barbilla, y comprobaremos que es el tamaño adecuado.  Al utilizarlo, la ligera flexión de rodilla, nos permitirá mantener la espalda sin doblar, manteniendo lo más recta posible la misma.

2.-  Buenas prácticas y material adecuado, cuidan nuestra espalda

Las lumbares y las articulaciones intervertebrales, después de continuas flexiones, hace que aumente nuestra carga en los discos y articulaciones, provocando una atrofia paulatina de los músculos de la espada, perdiendo capacidad de contracción.  Para evitar esta situación, es importante controlar el exceso de flexiones y para ello es recomendable utilizar sistemas de limpieza que eviten estas circunstancias. La principal recomendación que os podemos hacer es la utilización de mopas o fregados planos, que evitan tener que “arrastrar” con fuerza la fregona, así como en el barrido, siempre que sea posible, utilizar máquinas aspiradoras, que van a evitar en gran medida los “vicios posturales” para ambas acciones de limpieza.

Con pequeños gestos y material adecuado, evitamos muchas lesiones de futuro, haciendo que nuestra calidad de vida, sea muy superior.

Aplica día a día estos cuidados y verás como tus dolores de espalda, no aparecen, y si existen, se irán mitigando.

3.-  Educación postural

Estamos rodeados de mensajes que nos invitan a; cuidar nuestra piel, nuestra alimentación, hacer deporte, pero, debemos ser conscientes que nuestro cuerpo es limitado, por tanto los hábitos posturales que utilicemos, influirán mucho en nuestra calidad de vida futura. Por ello:

  • No mantengas posturas incorrectas durante tiempo prolongado.
  • Realiza movimientos correctos de forma habitual, para que este hábito, a base de repeticiones, se convierta en una sana costumbre.
  • Realiza pequeños estiramientos al menos una vez al día, esto favorece la elasticidad de tus músculos y articulaciones.
  • Si levantas peso, que no sea más del 25% de tu peso corporal, flexiona las rodillas y no la espalda, esto facilitará el levantamiento del mismo y evitará lesiones.

Esperamos que estos pequeños consejos, sirvan para mejorar la calidad de tu espalda, músculos y articulaciones. Si conseguimos evitar un dolor crónico en cualquiera de nuestros seguidores, este contenido habrá tenido sentido.

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